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Hilda Rivas, una venezolana mulata como el reverso de una hoja de yagruma
Escrito por Roberto Cazorla / Exclusiva para “LIBRE”    Miércoles, 26 de Noviembre de 2008 15:08    Imprimir E-mail

Es una de las primeras mezzosopranos del Coro Nacional de España. Tiene su propio cuarteto con el que interpreta magistralmente jazz, el gospel y los espirituales negros. Siendo adolescente fijó su residencia en Londres. Posteriormente se trasladó a España donde estudió canto, música e idiomas. Desciende de una familia de artistas. Uno de sus hermanos tiene la mejor orquesta de salsa en Londres. “Chávez no está bien de su cerebro. Dicen que les ha prohibido a las mujeres que se pinten el pelo. Es un hombre bélico. Venezuela es un país muy rico, pero está hundido en la miseria. La Venezuela de ahora no me interesa para nada”.

Por Roberto Cazorla / Exclusiva para “LIBRE”

 No es de extrañar que cuando alguien conoce a una cantante venezolana, en lo primero que piensa es en “Alma Llanera”, hermoso joropo convertido en el segundo himno nacional, cuya letra es de Bolívar Coronado, y la música de Pedro Elías Gutiérrez.
Hoy he tenido la oportunidad de entrevistarme con una artista nacida en Caracas, Venezuela. Nada menos que entre los muros del mítico Auditorio Nacional de España, considerado uno de los templos del mundo operístico europeo, por cuyo escenario han desfilado y desfilan las voces más rutilantes del mundo.
Es de las que vuelan alto: es una de las primeras mezzosopranos latinoamericanas que residen en España y el resto de Europa.
El mundo cuenta con voces como las de Dinah Washington, Mahalia Jackson y otras muchas, la mayoría estadounidenses. ¿Podríamos introducir su nombre entre éstas? Y respondió sorprendida:
“¡Por favor! Sería una profanación. Esas señoras fueron y son irrepetibles. Me conformo con haberlas disfrutado hasta el día de hoy, ya que cuento con decenas de sus mejores grabaciones”.
Su nombre es Hilda. Mulata como el reverso de una hoja de yagruma. Cálida como el Caribe. Su acento es tan musical, que cuando se le oye tenemos la impresión de que mastica fragmentos de pentagramas. Mueve las manos como si le enviara mensajes a los dioses, esos dioses entre los cuales tiene que estar el que la dotó de tantos privilegios vocales.
Es hipersensible. La llovizna podría jugar al escondite encima de sus poros. Cuando sonríe parece que nacen niños anónimos, que es cuando las rosas se enteran que tienen úteros y ansias de alcanzar las nubes.

SU ARTE ES GENÉTICO
Hilda es su nombre. Rivas su apellido. Ambos forman el dueto de las amapolas perdidas en un laberinto de palabras inyectadas, y esperanzas adúlteras. Hilda tiene sonido de piedra sagrada, es un nombre aristocrático en cuando al idioma de los caracoles. Es nuestra. Latinoamericana. Habla nuestra lengua. También despide el aroma del café y la castidad del rocío.  
“Mi vena artística es genética, ya que en mi familia hay locutores, escritores, compositores y músicos. La mayoría por vía materna. Mi madre fue actriz. Somos cuatro hermanos y dos nos dedicamos a la música. Tengo una hermana viviendo en Los Ángeles (California) y un hermano en Londres, donde tiene una orquesta de salsa. Es autor de casi todas las piezas que interpreta. Creo que mientras nacíamos, había un fondo musical llenando el espacio”.
Además del “Bel Canto”, lo más importante para ella es la pintura, arte que practica desde muy niña.
“Mi adolescencia transcurrió trabajando como actriz, formando parte de Arte de Venezuela, teatro que dirigía Devi Rose, y actuábamos en el Ateneo de Caracas; pintando y cantando. Cuando terminé el bachillerato estudié administración, pero no era lo mío. Me casé, tuve una hija, me divorcié, pero como artista no me sentía realizada. Mi madre me preguntó qué iba a hacer en el futuro. Se había casado por segunda vez con un italiano, un apasionado de la música clásica y la ópera. Las artes que más me interesaban. Ambos querían enviarme a Rusia a estudiar canto. Entonces hablar de Rusia era algo surrealista. Pero nos trasladamos a Londres donde consolidamos nuestra estancia europea”.
Decidió continuar sus estudios en España. Fueron años de estudios de canto, música e idiomas. No quería depender de su familia, vivir costaba dinero. Estaba sola, y comenzó a cantar en sitios considerado templos del jazz y del blue. Fue una de las voces más conocidas y solicitadas entre los amantes de la música “negra” estadounidense. Nunca dejó de estudiar. Pintaba como hobby. “Ahora estoy pintando más, y preparo una exposición”, dice.

UNA VOZ DEL CORO NACIONAL DE ESPAÑA
Desde muy pequeña sentía profundamente la canción gospel  y la música  espiritual sureña estadounidense. Tiene su cuarteto con el que ofrece conciertos por España y parte de Europa, siempre interpretando la música que tanto le apasiona: la negra de Estados Unidos.  
¿Los músicos que la acompañan son venezolanos?
No. Son españoles. Dominan los espirituales negros como si hubieran nacido en el Sur de Estados Unidos.
¿Dicha música cuenta con muchos adictos en España?
Muchísimos. En Madrid, Barcelona y el resto de las grandes ciudades, existen clubes de jazz. Sí, hay una gran afición a este tipo de música.
Trabajó en el Teatro de la Zarzuela en óperas y zarzuelas. Pero a la vez actuaba como solista. “Tenía que trabajar para salir adelante”.
Usted es una de las primeras voces del Coro Nacional de España, ¿cómo llegó a él?
A través de una audición, en 1985.
Aparte de su trabajo en el Coro Nacional y sus actuaciones individuales, ¿trabaja en algún proyecto?
Sí. Preparo un repertorio de canciones clásicas latinoamericanas, especialmente venezolanas, argentinas y brasileñas. He descubierto verdaderas maravillas. También canciones españolas de Falla y Turina. Por supuesto con los músicos que siempre me han acompañado.
Como actriz también ha trabajado en el cine.
Sí, en algunas co-producciones entre Venezuela y México. Pero fue siendo una adolescente. La última en la que participé se titula “Cuando quiero llorar no lloro”.
¿En Venezuela hay un cine que pudiéramos catalogar como industria?
- No. Ni lo hubo ni lo hay.

CHÁVEZ ESTA MAL DEL CEREBRO
- ¿Suele viajar a Venezuela?
Nunca.
¿Qué opina de Chávez?
Soy artista y como tal no debo meterme en política, pero lo que está ocurriendo hoy en mi país no tiene nombre.  Chávez no está bien de su cerebro. Ha engañado al pueblo y alguna gente le ha creído. Es un hombre bélico. Venezuela es un país de mucho dinero, pero está hundido en la miseria. Me han dicho que hasta le ha prohibido a las mujeres que se pinten el pelo. La Venezuela que yo conocí no tiene  que ver con la actual. La de ahora no me interesa para nada.
¿Se considera europea?
Mentalmente evolucionamos y aunque en este continente existan cosas que nos puedan gustar más o menos, hay una enorme diferencia con nuestros países. Ya no podría vivir en Venezuela.
¿Se considera feliz en Europa?
La felicidad plena creo que no existe. Podría resultar aburrido. Pero me siento bien. Hago lo que quiero y, gracias a Dios tengo buena salud. El trabajo no me falta…
¿Su hija?
Vive en España, pero emancipada. También es músico, aunque no ejerce.
No estar en nuestros respectivos países y lejos de la familia, nos puede aportar cierta soledad, ¿ello le asusta?
Para nada. Tengo una vida muy rica. La música es todo para mí. También la pintura. Crear me produce una satisfacción interna que llena muchos espacios. Creo en la amistad y cuento con varios amigos estupendos. Creo en la sinceridad y en la lealtad.
LO QUE SOY SE LO DEBO A ESPAÑA
El Coro Nacional de España está formado por casi cien voces, ¿es difícil convivir con tantos compañeros? Verse la cara todos los días.
No es fácil. Aunque también resulta un aprendizaje. El sentido filosófico se nos desarrolla enormemente. Se llega a entender a cada compañero de sólo mirarle. Se aprende a callar y a hablar con quienes se puede. Pero no creo que eso ocurra solamente entre los artistas, es algo de la especie y se da en todas las profesiones.
¿Lo que es…?
Se lo debo a la música y a España. Si volviera a nacer sería la misma que soy.
Tiene una hija, ¿le ilusiona ser abuela?
La verdad, no. Estoy tan entregada a mi trabajo, que no tengo tiempo para pensar si echo de menos ese tipo de sentimiento.
En cuanto la lectura, prefiere la poesía y la filosofía.
Como integrante del Coro Nacional de España, Hilda ha recorrido medio mundo
“Viajar es una de mis grandes pasiones. Conozco España como la palma de mi mano. Toda Europa y parte de Asia. También Latinoamérica”.
Aunque el mundo anda patas arriba, Hilda aún cree en la especie humana.
“Estamos viviendo un ciclo muy difícil. Pero también lo ha habido en otros tiempos. No creo que sea el final de todo, sino que hay cosas que se han salido de su sitio. Sobre todo la Naturaleza está algo revuelta. Tengo esperanza y fe. Creo en Dios.
 


Actualizado ( Miércoles, 03 de Diciembre de 2008 15:09 )
 

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