|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
Presos entran y salen sin soluciones en cárceles de New Jersey
Escrito por Lionel Rodríguez de la Torre    Martes, 15 de Marzo de 2011 00:30    PDF Imprimir E-mail

Lionel Rodríguez de la Torre
Corresponsal Especial de LIBRE

Los mismos delincuentes habituales llegan a las cárceles, salen en tiempo más o menos corto y regresan en un ciclo que se repite constantemente y que a los contribuyentes cuesta $millones$, a $48,000 anuales por recluso.

El Gobernador Christie pidió a un grupo que le hiciera un estudio sobre la situación de la delincuencia en las cárceles de New Jersey ante la realidad aterradora de que hay una “puerta giratoria” donde los mismos presos entran y salen una y otra vez y cada uno de ellos cuesta un promedio de $48,000 anuales a los contribuyentes.

El sistema de prisiones del estado necesita un cambio total para reducir el número de ex-ofensores que vuelven a la cárcel una y otra vez. La solución es rehabilitarlos de verdad para que trabajen y mantengan a su familia y a la sociedad. La tarea es dificilísima, la meta lejanísima pero no hay otra, dicen los estudiosos que otorgan tareas a varios departamentos y se basan en un trabajo del experimentado y conservador Instituto Manhattan.

La Legislatura de New Jersey ha pasado leyes para tratar de disminuir el entra y sale, el reciclaje de delincuentes. Unos pocos éxitos se lograron con empleo adecuado a los ex-reclusos. Hay proyectos supuestamente destinados a conseguir que se le abran posibilidades a los ex-reclusos y cese la discriminación laboral, la Universidad Rutgers comprobó que las mujeres salidas de las cárceles del condado Essex que reciben ayuda, regresan menos tras las rejas.

Un 60% de reincidentes

Estadísticas del Departamento de Correcciones del 2009 revelan que el 60% (sesenta por ciento) de los ex-prisioneros de NJ son arrestados otra vez dentro de los tres años de su liberación y que todos ellos necesitan ser cuidadosa y rigurosamente supervisados . El Instituto de Manhattan dice que los ex-reclusos necesitan un trabajo donde los traten bien para que se sientan útiles. La alta cifra de presos que vuelven a las cárceles es un viejo y desafiante problema de justicia criminal, organizaciones sociales y comunitarias que necesita total recomposición,  con trabajo serio de la Junta de Libertad Bajo Palabra que supervisa el 60% de los ex-presos en la calle.

Planes abundan

Rehabilitar a los presos no es un tema nuevo y  cuesta demasiado dinero para tan pocos resultados. En el papel y en los discursos y prédicas suena bonito pero la verdad es que la mayor parte de los delincuentes entran y salen una y otra vez de las prisiones y muchos de ellos son “adoctrinados” para convertirse en irreductibles. Los proyectos recorren todos los matices, drogas, cambio social, economía, propaganda política y religiosa. Hasta ahora pocos progresan, por mucho que digan lo contrario los patrocinadores.

No quieren trabajar

Muchos ex-reclusos prefieren no buscar trabajo. Optan por  acogerse a ciertos programas “donde les resuelven todo”. Y muchos no trabajan para evitar pasarle manutención a sus hijos.  Entonces el pueblo contribuyente tiene que pagar para mantener la familia del vago, el Welfare, los bonos de alimentos, renta y todo lo demás.

“Estamos en presencia de un sistema muy confuso e inadecuado, sin funciones ni revisiones centralizadas, donde intervienen departamentos de muchas ramas que pocas veces se comunican unos con otros, con escasa contabilidad, poco rendimiento de informes y cuentas” dice parte del reporte al gobernador divulgado por The Star Ledger que cita al ex-gobernador McGreeve diciendo: “Todos saben que nuestro sistema de prisiones no trabaja...”.

Algunas propuestas

Proposiciones no faltan.  Enfatizan en la necesidad de darle trabajo pero dan otras ideas: soluciones distintas  al  encarcelamiento, cambios en las sentencias, coordinación entre oficinas, seguimiento, El Senador Raymond Lesniak (D-Union) elogia la iniciativa del estudio para  Christie y propone su propio plan de sacar de las cárceles a los ofensores por drogas no violentos para rehabiliarlos  en programas de tratamiento. Ingrid Johnson, quien dirige un plan en la cárcel de Newark,  asegura que de 1,394 reclusos participantes, 829 fueron ubicados en trabajos y que de estos el 71% lo conservaron.  Solo el 7% volvió a ser arrestado, dijo.

LIBRE sabe que el problema del “revolving door” en las cárceles de todo el país es viejo, grave y complicado no solo por falta de ciertas autoridades sino por la naturaleza misma de los delincuentes. Pero hay que tratar de resolverlo pues el pueblo honrado no puede seguir pagando impuestos para mantener el entra y sale de tantos reclusos “que se las saben todas” para no trabajar.

 

 

 

Este contenido esta archivado. No puede comentarlo.

       LAS 5 ULTIMAS OPINIONES

       LO MAS COMENTADO

Copyright 2014 LIBRE, L.L.C. All rights reserved.