| Rogelio Martínez, el grandioso “Limonar” | ||||
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Acostumbramos comenzar la mañana, después de darle gracias a Dios, por ver el amanecer de un nuevo día, oímos el programa de Oscar Haza y continuamos, leyendo el periódico, mientras desayunamos. Uno de esos días a fines de mayo, leímos la noticia del fallecimiento del famoso pelotero cubano, “Limonar” Martínez. La noticia nos impactó grandemente. En efecto Rogelio, el grandioso “Limonar” Martínez, había nacido en la finca “Acana”, en Cidra, propiedad de mi inolvidable abuelo, Don Antonio Rodríguez Villanueva. El fallecimiento ocurrido a los 91 años de edad, de este gran atleta, pero insuperable persona, por su educación, honestidad. Carácter y simpatía, nos trajo a la memoria muchas anécdotas del buen amigo. Hace aproximadamente más de un año, falleció su adorada esposa la Sra. Olga Alonso, querida profesora que ejercía su magisterio en el colegio público, situado en la propia finca “Acana”. En su paso por el mencionado colegio, sembró no solo la enseñanza en sus alumnos, también cosechó el cariño de ellos, sus padres y en los vecinos de la zona. La familia de Olga, fueron propietarios de la afamada dulcería, “La Crema”, en la ciudad de Matanzas, hasta que el castrato se la robó, al igual que todas las cosas que producían trabajo, moviendo la economía en nuestra querida e inolvidable patria. Su muerte, fue un duro golpe para Rogelio, había sido un feliz matrimonio por más de sesenta años, premiado con dos lindas hijas. Como homenaje al grandioso “Limonar”. recordamos en este artículo de “Libre”, que emotivamente informó de su fallecimiento, estas anécdotas de su vida deportiva, muy especial con el Deportivo de “Matanzas”, ciudad donde era un ídolo. Como también sus compañeros del team, los lanzadores, Sandalio “Potrerillo” Consuegra, “Catayo” Gonzáles y el resto de la novena, como Angel Fleitas, (el Americano), Rouge Avalos, Derubin Jácome, “Meggin” Gallart, “El Curro” Pérez, Esteban Masiques y otros. “Limonar”, siendo picher del Deportivo, tuvo un año muy malo en su trabajo. Constantemente a los pocos inning de lanzar, le comenzaban a molestar ampollas en su mano prodigiosa para agarrar la pelota y lanzar. Esto obligó a Enrique Viera, propietario del Deportivo Matanzas y a su manager, Pipo de la Noval, buscar lanzadores para auxiliar a su estrella “Limonar” Martínez. En esa labor de scout, fue que surgieron “Catayo” que lanzaba en la liga de Base Ball, que tenían las Fuerzas Armadas de Cuba y a “Potrerillo”, proveniente del campeonato amateur que se jugaba en la provincia de Las Villas. Al unirse estos magníficos piches a Limonar, surgieron los llamados “Tres Mosqueteros”. Que tantos juegos ganaron. Mi Papá, que era un furibundo fanático del Base Ball y apasionado matancero por encima de todo lo demás, no se perdía un juego del Deportivo de Matanzas. Claro está, mi hermano Fernando y nosotros, con Papá, íbamos también a todos los juegos, fueran donde fueran. Junto a nosotros, muchas veces iban nuestros inolvidables amigos, el Dr. Narciso Foret Díaz y el Dr. José Sanpedro Camus. (Ambos ya fallecidos) en uno de esos juegos, lanzaba “Limonar” y en el segundo innig, el manager del Deportivo Pipo de la Noval, tuvo que sustituirlo. Las ampollas de su mano derecha, sangraban abundantemente. Después del juego, que por supuesto ganó “Matanzas”, con nosotros regresó “Limonar”. El Dr. Foret, apenado como todos los fanáticos, por lo que estaba pasando el gran lanzador de Matanzas, le dijo: cito: “Limonar, te voy a recomendar una cura, para que no te salgan mas esas ampollas. Por la mañana al levantarte y durante el día, cada vez que tengas la oportunidad, te orines esa mano”. Rogelio, educado, decentísimo y retraído, con su hablar pausado, se puso “tan rojo como un tomate”, sin saber que contestar. Papá, dándole casi una orden, al igual que si fuera un hijo más, le dijo, cito “haz lo que te manda Foret, el es muy buen médico y lo que quiere que hagas, daño no te hace, prueba el remedio”. Rogelio, con voz baja, accedió hacer la prueba y los resultados fueron de cura total, hasta el último día que picheó. Otra anécdota. Nos llama por telefono “Limonar” desde Matanzas, para decirnos que estaría al día siguiente en la Habana con Consuegra y querían que los acompañara a una entrevista con Miguel Ángel González, propietario y manager del glorioso Club “Habana”, los queridos “Leones”. Nosotros fanáticos de ese team, nos llenó de satisfacción pensando que ambos firmarían con el “Habana”. Llegamos temprano al Stadium de La Tropical”, donde se jugaba el Campeonato Profesional de Base Ball, antes de construir Boby Madura, el Stadium del Cerro. Estaban ya en las prácticas de antes del juego, los del Habana. Bajamos al terreno y tan pronto Miguel Ángel González los vio, acudió a ellos. Después de los saludos habituales, se dirige a ambos y les dice, cito: “He querido hablar con Uds. dos para ofrecerles un contrato con el Club, por $125.00 pesos al mes”. Cierro la cita. “Limonar” y “Potrerillo”, se miraron mutuamente y se echaron a reír, diciéndole Consuegra al afamado manager (el mejor que tuvimos en Cuba, pero con fama de ser muy tacaño), cito: “Miguel Ángel, más que eso, ganamos nosotros en un juego”. Dándonos nosotros cuenta de la situación, al ver la cara que puso Miguel Ángel, por la condición de amateur que tenían los dos grandes lanzadores. Intermediamos, diciendo, cito: “Si Miguel Ángel, muchos fanáticos cuando pichean en la forma magistral acostumbrada de ellos, le regalan, desde $1.00 peso hasta $100.00 pesos, por el trabajo realizado. Despidiéndose “Limonar”, diciéndole al sorprendido manager: “Gracias Miguel Ángel, por haber pensado en nosotros”. El famoso manager, respondió, cito: “Bueno, si cambian de opinión, vienen a verme”. Pasado un año o dos, Rogelio Martínez, el grandioso “Limonar”, firmaba con los Alacranes del Almendares y Potrerillo Consuegra, con los Tigres del Marianao (anteriormente “Los Monjes”). “Limonar”, años más tarde, fue cambiado al Marianao y vistiendo las franelas de ese Club, propinó “un no hit, no run”, a su antiguo equipo del Almendares. Recibiendo de la revista Bohemia, $1,000.00 pesos por esa proeza, que le donaba al feliz picher que la realizara. En aquella época el peso cubano, valía dos centavos más que el dólar de USA. No era como hoy, que esa cantidad, serian unos $10.dólares de USA.
SENTIDA PÉRDIDA
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